
Hoy se presentarán Rosal, No lo soporto y algunas de las Varias Artistas que participaron en el disco Papá de Lucas Martí, en La Trastienda. La excusa es conmemorar el Día de la Mujer escuchando música hecha en gran parte por mujeres.
La cita es a las 20.
En relación a esta presentación salio una nota en el Diario Crítica de ayer (sábado 8 de marzo), con una entrevista a María Ezquiaga, cantante de Rosal.
En la página del diario (www.criticadigital.com) se puede descargar la versión impresa completa del diario. Aquí una transcripción de la nota.
Rosal, pop sentimental para el día de la mujer
Un show para damas (casi) gratis
El grupo de la cantante María Ezquiaga animará mañana una velada musical en la que los chicos pagarán el doble que las chicas.
EUGENIA SAÚL
Chicas: $ 10; chicos: $ 20. Apto para todo público pero girl-friendly ¿Por qué no? Si lo que se estará celebrando musicalmente en el show de mañana a las 20 en La Trastienda (Balcarce 460) será el Día Internacional de la Mujer. El cartel de la velada alineará a No Lo Soporto, a varias de las chicas que grabaron junto a Lucas Martí el disco Papá (Juliana Gattas, de Miranda!, Mariana Baraj, Paula Meijide) y, para el cierre, a Rosal, lo que nos lleva al tema de esta página: el grupo musical Rosal, que nació en 2002 de un deseo de la cantante María Ezquiaga (hasta ese momento una de las chicas Baccarat, la legendaria banda de Sergio Pángaro) de hacer sus propios temas. Ganas, un buen comienzo para muchas cosas.
“Eso, ganas –dice Ezquiaga–. Tenía ganas de hacer mis temas, pero tocaba en el grupo de Sergio; tenía unas cosas paralelas pero nunca les podía dar importancia o lugar, porque estaba más ocupada en eso. De a poco empecé con lo acústico, y después, a mezclar en los temas un poco de guitarra y tintes electrónicos.” Pero las ganas se topaban con catástrofes domésticas y Rosal no terminaba de germinar: “Hubo un incendio en mi casa y me quedé sin computadora. Entonces empecé a hacer canciones acústicas y así me di cuenta de que eso era más real, más acorde con lo que quería musicalmente”.
Gracias a un disco homenaje a Virus que hizo el Centro Cultural Rojas, María conoció a Julieta Ulanovsky, y, más tarde, a Sebastián Ostolaza. Ahí estuvo el efímero modelo 1.0 de Rosal que en 2004 editó su primer disco, Educación sentimental. Más tarde se sumaron Ezequiel Kronenberg, Martín Caamaño y Fernando Samalea, y con esa alineación salió un segundo disco, Rosal (2005), que se grabó en tres días, sin botox sonoro agregado. Así lograron llevar al disco ese tono intimista y romántico característico de sus shows en vivo.
Aunque el estilo persiste en Su majestad (2007), fue torciéndose hacia una cierta complejidad, a la suma de nuevos instrumentos. El recorrido de este tercer disco es extraño: fue grabado a principios de 2006 y vio la luz en agosto de 2007; se editó primero en Japón, de la mano del sello independiente Tayo Records, mientras acá PopArt reeditaba los dos anteriores. En el ínterin, Fernando Samalea dejó el grupo y se sumó Mauro Conforti, y con él, los teclados y más instrumentos nuevos: un órgano Philicorda y un Glockenspiel, laminófono (parecidoal xilofón) cuyo timbre es similar al del triángulo. María explica en castellano: “A nivel composición, el primer disco estaba pensado todo sobre la base del grupo de aquel momento. En el segundo, ya eran temas de todas las épocas que habíamos hecho y que los reinterpretábamos con la nueva banda, que era acústica. En ese segundo grabamos todos a la vez, en vivo. Y en el tercero ya grabamos cosas diferentes en el estudio; el resultado es más fresco, más rápido, no pensamos tanto”
Rosal empezó, entonces, por una decisión de María Ezquiaga, pero con cada disco, y con los vaivenes de sus integrantes, se consolidó como una banda hecha y derecha: “En un principio yo les decía lo que tenían que hacer, mandaba demasiado. Ahora también digo si algo no me gusta, pero, no sé, antes tenía que explicar más. Pero cuando se entendió cómo era la idea, ya no tuve que explicar nada”.
El grupo hizo las veces de soporte en los recientes conciertos de Café Tacuba en el Gran Rex, además de protagonizar una velada del ciclo indie-veraniego en Parque Lezama, con convocatoria nada desdeñable: 2.000 personas. Mañana (chicas $ 10; chicos $ 20, no olvidar) se podrá chequear todo esto y más en La Trastienda, en un concierto que estará atravesado por cuestiones de género y por una sana promiscuidad: Papá, el mencionado proyecto de Lucas Martí, se llevó a cabo con producción del Rosal Ezequiel Kronenberg, Naila Borensztein (No Lo Soporto) canta una de las canciones y María Ezquiaga, otra más l
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www.rosalvirtual.com.ar